martes 31 de julio de 2007

Vacaciones!


Mar y montaña con la familia, nos vemos en septiembre

lunes 30 de julio de 2007

Equilibrio libertad/orden


" La libertad civil, caballeros, no es - como muchos se habrán esforzado en convencernos - algo que se oculta en una especie de ciencia abstrusa. es un don y un beneficio, no una especulación abstracta. Y todos los razonamientos que se puedan hacer sobre ella han de ser tan simples que lleguen a comprenderse perfectamente por las mentes sencillas de quienes han de disfrutarla y habrán de defenderla.

Es algo que está muy lejos de aquellas proposiciones de la geometría y de la metafísica que no admiten términos medios, sino que han de ser absolutamente verdaderas o falsas. La libertad civil y social, como tantas otras cosas de la vida corriente, se puede modificar y combinar; se puede disfrutar en diferente grado; y se puede adaptar a una infinidad de formas, de acuerdo con el carácter y las circunstancias de cada comunidad. La libertad extrema (que aunque constituye una perfección abstracta representa un fallo real) ni se consigue ni debiera conseguirse en parte alguna; porque los extremos, como todos sabemos, en lo que atañe a los deberes o las satisfacciones que podamos disfrutar en la vida, son destructivos tanto para la virtud como para el goce.

Y así, la libertad también debe estar limitada, a fin de que pueda poseerse. Pero, en cualquier caso, es imposible determinar con exactitud el grado de restricción de esa libertad. No obstante, toda asamblea pública que sea prudente debiera tener por objetivo descubrir, mediante pruebas y comprobaciones razonadas y serenas, lo poco - no lo mucho - que se puede restringir dicha libertad, sin que ello perjudique a la comunidad. Pues la libertad es un bien que ha de ser desarrollado, y no un mal que deba ser reducido."

Carta a los mandatarios de la ciudad de Bristol, Edmund Burke

domingo 29 de julio de 2007

El poder de una acción individual


" La muerte de un hombre en una situación crítica, su hastío, su retirada o su desgracia han ocasionado innumerables calamidades a toda una nación. Un simple soldado, un niño, una muchacha a la puerta de su choza han cambiado el rostro de la fortuna, y hasta el de la Naturaleza." (1)


(1)
El "soldado corriente" de Burke es Arnold de Winkelried, el suizo que se abrió paso con una lanza en la batalla de Sempach; el niño es Aníbal, que a los doce años juró odio eterno a Roma; la muchacha a la puerta de su choza es Juana de Arco.


IV Carta a la paz regicida, Edmund Burke. Del libro "Edmund Burke: redescubriendo a un genio" de Rusell Kirk, pag221.

sábado 28 de julio de 2007

Término medio


"Mantén alejada la nave de este oleaje y de esta espuma"


Odisea XII 108-9 . Homero ( El consejo es de Circe, la palabras son de Ulises, que se las repite al piloto)

viernes 27 de julio de 2007

Virtud - Prudencia - Felicidad


"Sócrates pensaba que el fin es el conocimiento de la virtud, e investigaba qué es la justicia, el valor y cada una de las partes de la virtud; y su conducta era razonable, pues pensaba que todas las virtudes son ciencias, de suerte que conocer la justicia y ser justo iban simultáneos, dado que, en cuanto hemos aprendido la geometría y la arquitectura, somos ya arquitectos y geómetras. Por esta razón, él investigaba qué es la virtud, pero no cómo o de dónde procede.

Pero esto ocurre en relación con las ciencias teoréticas, ya que la astronomía, las ciencias de la naturaleza y la geometría, no tienen otro fin que conocer y contemplar la naturaleza de las cosas que constituyen la materia de estas ciencias (pero nada impide que, accidentalmente, no sean útiles en muchas de nuestras necesidades); pero el fin de las ciencias productivas es distinto de la ciencia y del conocimiento, por ejemplo, la salud es diferente de la medicina, la buena legislación u otra cosa similar difieren de la política.

Es, pues, bello también conocer cada una de las cosas bellas; pero, en lo que respecta a la virtud, no es lo precioso conocer su naturaleza, sino de dónde procede. Porque no queremos saber lo que es el valor, sino ser valerosos; ni lo que es la justicia, sino ser justos; de la misma manera que deseamos estar sanos, más que conocer en qué consiste la salud, y tener una buena constitución física, más que conocer qués es una buena constitución física."

Ética Eudemia, LI 1216b3-26 Aristóteles

jueves 26 de julio de 2007

Felicidad


" El hombre que en Delos, en la morada del dios, manifestando su opinión personal, la hizo inscribir en el pórtico del templo de Leto, precisaba que lo bueno, lo bello y lo agradable no pueden pertenecer a la misma persona, diciendo:


"Lo más hermoso es lo más justo; lo mejor, la salud; pero lo más agradable es lograr lo que uno ama" (1)

Mas nosotros no estamos de acuerdo con él, porque la felicidad, que es la más hermosa y la mejor de todas las cosas, es también la más agradable."



(1) Teognis, 255-6

Ética Eudemia, LI 1214a 1-10 Aristóteles

miércoles 25 de julio de 2007

Consejo de Hesíodo





" El mejor de todos los hombres es el que por sí mismo comprende todas las cosas; es bueno, asimismo, el que hace caso al bien que le aconseja; pero el que ni comprende por sí mismo ni lo que escucha a otro retiene en su mente, éste, en cambio, es un hombre inútil"





Trabajos y Días 293ss. Hesíodo

martes 24 de julio de 2007

Negociación

"Una de las reglas de oro de la negociación consiste en saber aferrar los distintos planteamientos por su sesgo más fácil. Tal como afirma Epicteto: "toda vasija posee dos asas: de una de ellas es fácil llevarla; incómoda de la otra. No la cojas por el asa incómoda, pues no podrías ni cogerla ni llevarla; cógela por la más fácil, y la llevarás sin esfuerzo."




El modo más seguro de conducir una negociación por el sesgo adecuado consiste en lograr que aquellos con quienes se tratare vieren satisfechos sus intereses en la propuesta que se les efectúa, la cual debe basarse no sólo en buenas razones sino también en buenas maneras. Hay que responder afirmativamente a los sentimientos de los demás en todo aquello que no fuere esencialmente opuesto al objetivo a que se pretende arribar, hecho que conduce a la otra parte a mostrar igual condescendencia respecto de otros aspectos que pueden ser de mayor importancia."

Negociando con príncipes, Consideraciones acerca de las maneras de negociar. François de Callières

lunes 23 de julio de 2007

Para qué

"Todo arte y toda investigación e, igualmente, toda acción y libre elección parecen tender a algún bien; por esto se ha manifestado, con razón, que el bien es aquello hacia lo que todas las cosas tienden. Sin embargo, es evidente que hay algunas diferencias entre los fines, pues unos son actividades y los otros obras aparte de las actividades; en los casos que hay algunos fines aparte de las acciones, las obras son naturalmente preferibles a las actividades.



Pero como hay muchas acciones, artes y ciencias, muchos son también los fines; en efecto, el fin de la medicina es la salud; el de la construcción naval, el navío; el de la estrategia, la victoria; el de la economía, la riqueza. Pero cuantas de ellas están subordinadas a una sola facultad (como la fabricación de frenos y todos los otros arreos de los caballos se subordinan a la equitación, y, a su vez, ésta y toda actividad guerrera se subordinan a la estrategia, y del mismo modo otras artes se subordinan a otras diferentes), en todas ellas los fines de las principales son preferibles a los de las subordinadas, ya que es con vistas a los primeros como se persiguen los segundos. Y no importa que los fines de las acciones sean las actividades mismas o algo diferente de ellas, como ocurre en las ciencias mencionadas."

Ética Nicomáquea, LI 1094a 1-20. Aristóteles

domingo 22 de julio de 2007

LLegar a ser tan bueno como uno quiere parecerlo

"Reflexionemos, decía: si un hombre quisiera ser un buen flautista sin serlo, ¿qué tendría que hacer? ¿No tendrá que imitar a los buenos flautistas en lo que es exterior al arte? En primer lugar, como tienen un hermoso equipo de vestuario y arrastran numerosos seguidores, también él tendrá que hacerlo. En segundo lugar, como tienen muchos que les aplauden, también éste tendrá que procurarse un clac abundante. En cambio, nunca tendrá que ponerse en acción, o en seguida quedará en ridículo y en evidencia no sólo como un mal flautista sino también como un charlatán.



Y en estas condiciones, teniendo muchos gastos y sin sacar ningún provecho, consiguiendo encima mala fama, ¿cómo no va a ser su vida muy penosa, sin provecho y ridícula? Y, de la misma manera, si alguien quiere aparentar ser un buen general sin serlo, o un buen piloto, imaginémonos qué podría pasarle. ¿No sería doloroso que en su deseo de parecer capaz de esta técnica no pudiera convencer a nadie, o, lo que todavía es más penoso, que pudiera convencerles? Porque es evidente que puesto a pilotar sin saber, o a dirigir una campaña, destruiría a quienes menos deseaba hacerlo, y él mismo saldría del trance avergonzado y perjudicado.

Sócrates demostraba de la misma manera que era perjudicial pretender aparentar ser rico, valiente y fuerte sin serlo, porque decía que entonces se les impondrían tareas superiores a sus fuerzas y, al no poder realizarlas aunque aparentaban ser capaces, no tendrían perdón. Se llamaba estafador, y no pequeño, a quien recibiendo dinero o bienes gracias a la confianza luego se quedaba con ellos, el mayor estafador de todos es el que sin valer nada ha engañado a la gente haciéndola creer que es capaz de dirigir el Estado.

Yo creo que Sócrates apartaba a sus seguidores de la impostura con tales conversaciones."

Recuerdos de Sócrates, LI7 2-5. Jenofonte

sábado 21 de julio de 2007

Hacia la perfección política


" Se puede considerar la historia de la especie humana en su conjunto como la ejecución de un plan oculto de la Naturaleza para llevar a cabo una constitución interior y - a tal fin - exteriormente perfecta, como el único estado en el que puede desarrollar plenamente todas sus disposiciones en la humanidad".


Ideas para una historia universal en clave cosmopolita y otros escritos sobre filosofía de la historia, Immanuel Kant. a partir de Antimanual de filodofia de Michel Onfray

viernes 20 de julio de 2007

Contemplación

" El hombre, en efecto, se compone naturalmente de una parte que manda y de otra que obedece, y cada uno debe vivir según su principio rector, y éste es doble; pues la medicina y la salud son principios de una manera diferente: la primera está en función de la segunda, y esto es también lo que ocurre respecto a la facultad teorética. Pues Dios no gobierna dando órdenes, sino que es el fin con vistas al cual la prudencia da órdenes (pero la palabra "fin" es ambigua como se ha distinguido en otra parte (1) ), puesto que dios no necesita nada.




Así, esta elección y adquisición de bienes naturales - bienes del cuerpo, riquezas, amigos y otros bienes - que más promueva la contemplación de la divinidad, es la mejor, y esta norma es la más bella; pero aquella que por exceso o por defecto impide vivir y contemplar la divinidad es mala. El hombre posee esto en su alma, y ésta es la mejor norma para ella: percibir lo menos posible la otra parte del alma como tal (2)."

(1)
Física 194a35, diferencia entre el fin en sí y el fin por el cual se hace algo

(2) Es decir, la parte irracional del alma, naturalmente hecha para obedecer.


Ética Eudemia, LVIII 1249b10-22. Aristóteles

jueves 19 de julio de 2007

La diligencia en Cicerón

" En suma, siendo tres los factores para hallar argumentos en el discurso: a saber, la agudeza, a continuación el método - que, si lo queremos, podríamos llamar arte - y en tercer lugar, la diligencia, lo cierto es que no puedo dejar de asignar la primacía a la inteligencia. Sin embargo es la diligencia la que incluso desde una falta de agudeza espolea a la inteligencia misma, diligencia que, por decirlo una vez mas, siendo muy importante en cualquier cosa, lo es particular en la defensa de una causa.




Siempre hemos de cultivarla, siempre hemos de procurárnosla; nada hay que ésta no pueda conseguir; el que la causa pueda ser conocida - cosa que en un principio señalé - es diligencia; el que seamos capaces de oír atentamente a la parte contraria y que podamos retener no sólo sus pensamientos sino también todas sus palabras, y, en fin, que escudriñemos todos sus gestos, que por lo general apuntan a sus sentimientos y talante, es diligencia.

Con todo, lograr esto con disimulo, para no dar la impresión de haber logrado una ventaja, es prudencia; el que además el espíritu se pasee por esos lugares que un poco más tarde propondré, que se deslice hasta el fondo de la causa, que la preocupación y la reflexión lo absorban, es diligencia; el que para estos fines se procure uno - a modo de antorcha - la memoria, la voz, el vigor, (eso es diligencia).

Lo cierto es que entre la dotes naturales y la diligencia queda un espacio muy reducido para el arte: el arte tan sólo señala dónde tienes que buscar y dónde puede estar aquello que tienes interés en encontrar: el resto está en la escrupulosidad, en la atención, en la reflexión, en estar alerta, en la constancia, en el esfuerzo; y lo resumiré en una sola palabra que ya he usado más de una vez: diligencia, virtud esta sola que comprende a todas. "

Sobre el orador LII, 148-151. Cicerón

miércoles 18 de julio de 2007

Las 5 maneras de ser valiente

" Hay cinco clases de valor, llamadas así por semejanza, pues soportan los mismos peligros, pero no por las mismas razones.


Una de éstas es el valor cívico, que se debe al sentimiento de vergüenza. La segunda es el valor militar: éste se debe a la experiencia y al hecho de conocer, no, como dijo Sócrates (1), lo peligroso, sino los recursos que tendrá en el peligro. La tercera es el valor debido a la inexperiencia y a la ignorancia, que hace que los locos soporten lo que les sobreviene y que los niños cojan serpientes en sus manos. Otra clase de valor es debida a la esperanza: la cual hace que los afortunados soporten, muchas veces, los peligros, y también los ebrios, pues el vino los hace esperanzados. Otra clase es debida a una pasión irracional, como el amor y el arrebato. Pues el que ama es más audaz que cobarde y soporta muchos peligros, como el que mató al tirano de Metaponte y como el héroe cuyas hazañas cuenta la mitología.

Igualmente ocurre con la ira y el arrebato, pues ésta saca de quicio. Por eso, los jabalíes parecen valerosos, no siéndolo, ya que ellos son tales cuando están fuera de sí, pero si no, son imprevisibles como los temerarios. Sin embargo, el valor del arrebato es el más natural, pues el arrebato es invencible, y, por esto, los jóvenes son los mejores luchadores. En cambio el valor cívico se debe a la ley. Con todo, ninguno de ellos es verdadero valor, aun cuando todos son útiles para las exhortaciones en los peligros."

(1) Protágoras 360d


Ética Eudemia, LIII 1229a15-31. Aristóteles

martes 17 de julio de 2007

¿ Tienes amigos ?

" La amistad perfecta es la de los hombres buenos e iguales en virtud (1) ; pues, en la medida que son buenos, de la misma manera quieren el bien el un o del otro, y tales hombres son buenos en sí mismos; y los que quieren el bien de sus amigos por causa de éstos son los mejores amigos, y están así dispuestos a causa de lo que son y no por accidente; de manera que su amistad permanece mientras son buenos, y la virtud es algo estable.


Cada uno de ellos es bueno absolutamente y también bueno para el amigo; pues los buenos no sólo son buenos en sentido absoluto, sino también útiles recíprocamente; asimismo, también agradables, pues los buenos son agradables sin más, y agradables los unos para los otros. En efecto, cada uno encuentra placer en las actividades propias y en las semejantes a ellas, y las actividades de los hombres buenos son las mismas o parecidas.

Hay una razón para que tal amistad sea estable, pues reúne en sí todas las condiciones que deben tener los amigos: toda amistad es por causa de algún bien o placer, ya sea absoluto ya para el que ama; y existe en virtud de una semejanza. Y todas las cosas dichas pertenecen a esa especie de amistad según la índole misma de los amigos, pues en ella las demás cosas son también semejantes, y lo bueno sin más es absolutamente agradable, y eso es lo más amable; por lo tanto, el cariño y la amistad en ellos existen en el más alto grado y excelencia.

Es natural, sin embargo, que tales amistades sean raras, porque pocos hombres existen así. Además, tales amistades requieren tiempo y trato, pues, como dice el refrán, es imposible conocerse unos a otros "antes de haber consumido juntos mucha sal", ni, aceptarse mutuamente y ser amigos, hasta que cada uno se haya mostrado al otro amable y digno de confianza. Los que rápidamente muestran entre sí sentimientos de amistad quieren , sí, ser amigos, pero no lo son, a no ser que sean amables y tengan conciencia de ello; porque el deseo de amistad surge rápidamente, pero la amistad no."


(1) Aquí radica el fundamento de la doctrina aristotélica de la amistad. Se ama cuando se ama al ser de la amistad, no la personalidad individual, sino la moralidad.


Ética Nicomáquea LVIII 1156b7-b34. Aristóteles

lunes 16 de julio de 2007

Concordia


"La concordia se parece, también, a lo amistoso, y por esta razón no es igualdad de opinión, pues ésta puede darse incluso en aquellos que no se conocen entre sí. Tampoco se dice que los que tienen los mismos pensamientos sobre cualquier cosa son unánimes, por ejemplo, los que piensan lo mismo sobre los fenómenos celestes (porque ser del mismo parecer en estas cosas no supone amistad); en cambio, se dice que una ciudad está en concordia cuando los ciudadanos piensan lo mismo sobre lo que les conviene, eligen las mismas cosas y realizan lo que es de común interés. Por tanto, los hombres son del mismo parecer en lo práctico, y dentro de esto, en aquellas materias que son de considerable importancia y pueden pertenecer a ambas partes o a todos, y éste es el caso de las ciudades, cuando todos los ciudadanos opinan que las magistraturas deben ser elegibles, o que se debe hacer una alianza guerrera con los lacedemonios, o que Pítaco debe gobernar cuando él también lo quiere (1).

Pero cuando cada uno quiere ser el que mande, como los capitanes en Las fenicias (2), surge la discordia;porque la unanimidad no radica en pensar todos los mismo, sea lo que fuere, sino en pensar lo mismo sobre la misma cosa, como cuando el pueblo y las clases selectas piensan que deben gobernar los mejores; pues de esta manera todos obtienen lo que desean. Así pues, la concordia parece ser una amistad civil, como se dice, pues está relacionada con lo que conviene y con lo que afecta a nuestra vida.

Tal concordia existe en los hombre buenos, puesto que éstos están de acuerdo consigo mismos y entre sí; teniendo lo mismo en la mente, por así decir (pues sus deseos son constantes y no fluctúan como las aguas en el Euripo (3) ), quieren lo que es justo y conveniente, y a esto aspiran en común. En cambio, los malos no pueden concordar excepto en pequeña medida, como tampoco ser amigos, porque en los beneficios aspiran a alcanzar más de lo que les corresponde, y se quedan rezagados en los trabajos y servicios públicos. Y como cada uno desea estas cosas para sí, critica y pone trabas a su vecino, y si no se atiende a la comunidad, ésta se destruye. Así, al forzarse unos a otros y no querer hacer gustosamente lo que es justo, acaban por pelearse."



(1) Pítaco fue elegido tirano de Mitilene a principios del SVI a.C. y, después de catorce años de gobierno, dimitió en contra de los deseos de los ciudadanos.
(2) Los hijos de Edipo, Eteocles y Polinices, en esta tragedia de Eurípides, que querían reinar ambos en Tebas

(3) Estrecho entre Beocia y Eubea y cuyas corrientes cambian de dirección varias veces al día




Ética Nicomáquea, LIX 1167a20-1167b16. Aristóteles

domingo 15 de julio de 2007

Orígenes modestos de Burke...


"En cada uno de los peldaños por los que fui ascendiendo en la vida (pues en todos ellos sentí el escrutinio y la oposición de los demás), y en cada portazgo con que me topé, me vi obligado a mostrar mi pasaporte; una y otra vez tuve que demostrar aquellos títulos que me brindaban el honor de ser útil a mi país y que servían como prueba de que no me eran desconocidas sus leyes y su ámbito de intereses, ya sucediera todo ello en mi país o en el extranjero. De otro modo no se me habría concedido la menor distinción, ni siquiera se me habría tolerado"

Letter to a Noble Lord, W.Murison, Cambrige,1920, p.138 ( a partir del libro "Edmund Burke, Redescubriendo a un genio", Russell Kirk)

sábado 14 de julio de 2007

Agnición

"La agnición es, como ya el nombre indica, un cambio desde la ignorancia al conocimiento, para amistad o para odio, de los destinados a la dicha o al infortunio. Y la agnición más perfecta es la acompañada de peripecia, como la de Edipo. Ahora bien, hay todavía otras agniciones; pues también con relación a objetos inanimados y sucesos casuales ocurre a veces como se ha dicho, y puede ser objeto de agnición saber si uno ha actuado o no.

.

Pero la más propia de la fábula y la más conveniente a la acción es la indicada. Pues tal agnición y peripecia suscitarán compasión y temor, y de esta clase de acciones es imitación la tragedia, según la definición. Además, también el infortunio y la dicha dependerán de tales acciones.

Ahora bien, puesto que la agnición es agnición de algunos, las hay sólo de uno con relación al otro, cuando se descubre quién es uno de los dos; pero otras veces es preciso que se reconozcan mutuamente; por ejemplo Ifigenia fue reconocida por Orestes a causa del envío de la carta, pero él necesitaba otra agnición por parte de Ifigenia (1) ."




(1) Ifigenia entre los tauros, 727 ss. Eurípides. Al entregar Ifigenia a Pílades una carta para que la hiciese llegar a Orestes, éste, que estaba presente, reconoció a su hermana. Pero Orestes no fue reconocido por ella hasta que él mismo se descubrió adrede con sus palabras.

De Poetica 1452a30 - 1452b8. Aristóteles

viernes 13 de julio de 2007

Poderoooooso caballeeeeero.....


"Lo que produce la retribución proporcionada es la unión de términos diametralmente opuestos. Sea A un arquitecto, B un zapatero, C una casa, y D un par de sandalias. El arquitecto debe recibir del zapatero lo que éste hace y compartir con él su propia obra; si, pues, existe en primer lugar la igualdad proporcional, y después se produce la reciprocidad, se tendrá el resultado dicho. Si no, no habrá igualdad y el acuerdo no será posible; pues, nada puede impedir que el trabajo de uno sea mejor que el del otro, y es necesario, por tanto, igualarlos.

Esto ocurre también con las demás artes. Se destruirán, en efecto, si lo que hace el agente, cuanto hace y como lo hace, no lo experimenta el paciente en esa misma medida e índole. Pues una asociación por cambio no tiene lugar entre dos médicos, sino ente un médico y un agricultor, y en general entre personas diferentes y no iguales. Pero es preciso que se igualen y, por eso, todas las cosas que se intercambian deben ser, de alguna manera, comparables. Para esto se ha introducido, la moneda, que es de algún modo, algo intermedio, porque todo lo mide, de suerte que mide también el exceso y el defecto: cuántos pares de sandalias equivalen a una casa o a un determinado alimento. Es preciso pues, que entre el arquitecto y el zapatero haya la misma relación que hay entre una cantidad de zapatos y una casa o tal alimento. Pues, de otro modo, no habrá cambio ni asociación. Pero esta proporción no será posible, si los bienes no son, de alguna manera, iguales.

Es menester, por tanto, que todo se mida por una sola cosa, como se dijo antes. En realidad, esta cosa es la necesidad que todo lo mantiene unido; porque si los hombres no necesitaran nada o no lo necesitaran por igual, no habría cambio o no tal cambio. Pero la moneda ha venido a ser como una especie de sustituto de la necesidad en virtud de una convención, y por eso se llama así, porque no es por naturaleza sino por ley, y está en nuestras manos cambiarla o inutilizarla.

Habrá, por tanto, reciprocidad cuando la igualación en el cambio llegue a ser tal que el agricultor sea al zapatero como el producto del zapato al del agricultor. Pero nosotros usaremos esa especie de proporción no después del cambio ( porque, de otro modo, uno de los extremos tendrá ambos excesos), sino cuando ambas partes tengan cada uno lo suyo. Y, así, son iguales y capaces de asociación, porque esta igualdad puede realizarse en su caso. Sea A el agricultor, C el alimento que produce, B el zapatero, y D su producto una vez igualado a C.





Si no fuera posible la reciprocidad, no existiría asociación. Que la necesidad, como una especie de unidad lo mantiene todo unido, está claro por el hecho de que, cuando las dos partes, ya ambas o una sola, no tienen necesidad una de otra, no hacen el cambio como cuando una necesita lo que tiene la otra, por ejemplo, vino o trigo. Debe tener lugar, por tanto, esta ecuación. En cuanto al cambio futuro, si ahora no necesitamos nada, pero podemos necesitar luego, la moneda sirve como garante, porque el que tiene dinero debe poder adquirir. Ahora, la moneda está sujeta a la misma fluctuación, porque no tiene siempre el mismo valor, pero, con todo, tiene una tendencia mayor a permanecer la misma. Por ello, todas las cosas deben tener un precio, porque, así, siempre habrá cambio, y con él asociación de hombres.

Así pues, la moneda, como una medida, iguala las cosas haciéndolas conmensurables: no habría asociación, si no hubiese cambio, ni cambio, si no hubiera igualdad, ni igualdad, si no hubiera conmensurabilidad.

En realidad, es imposible que cosas que difieran tanto lleguen a ser conmensurables, pero esto puede lograrse suficientemente con la necesidad. Debe existir, entonces, una unidad establecida en virtud de un acuerdo, porque esto hace todas las cosas conmensurables. En efecto, con la moneda todo se mide. Sea A una casa, B diez minas, C una cama. A es la mitad de B, si la casa vale cinco minas o su equivalente; la cama C, es la décima parte de B. es claro, entonces, cuántas camas valdrán lo mismo que una casa, es decir, cinco. Es evidente que el cambio se haría de este modo antes de existir la moneda. No hay diferencia, en efecto, entre cinco camas por una casa y el precio de cinco camas.

Ética nicomáquea LV 1133a7 - 1133b28. Aristóteles

nb. la negrita no es de Aristóteles

jueves 12 de julio de 2007

La Tragedia


"Es, pues, la tragedia imitación de una acción esforzada y completa, de cierta amplitud, en lenguaje sazonado, separada cada una de las especies (de aderezos) en las distintas partes, actuando los personajes y no mediante relato, y que mediante compasión y temor lleva a cabo la purgación de tales afecciones. Entiendo por "lenguaje sazonado" el que tiene ritmo, armonía y canto, y por "con las especies (de aderezos) separadamente", el hecho de que algunas partes se realizan sólo mediante versos, y otras, en cambio, mediante el canto."

De Poetica, 1449b25-30. Aristóteles

miércoles 11 de julio de 2007

Derecho consuetudinario


"Creonte.- en cuanto a ti, contéstame sin extenderte, con brevedad: ¿ sabías que estaba pregonada la prohibición de hacer eso?

Antígona.- Lo sabía, ¿cómo no iba a saberlo? Era bien clara

Creonte.- Y, aún así, ¿te atreviste a transgredir esa ley?

Antígona.- No fue Zeus quien dio ese bando, ni la Justicia que comparte su morada con los dioses infernales definió semejantes leyes entre los hombres. Ni tampoco creía yo que tuvieran tan fuerza tus pregones como para poder transgredir, siendo mortal, las leyes nos escritas y firmes de los dioses. Pues su vigencia no viene de ayer ni de hoy, sino de siempre, y nadie sabe desde cuándo aparecieron.

De su incumplimiento no iba yo, por temor al capricho de hombre alguno, a recibir el castigo de los dioses. Que iba a morir, ya lo sabía - !cómo no! - , aunque tú no lo hubieras prevenido en tu proclama. Y si muero antes de tiempo, lo tengo por ganancia, pues quien vive como yo en una muchedumbre de desgracias, ¿ cómo no va a sacar provecho con la muerte? Así, el alcanzar este destino no me causa dolor alguno. en cambio, si hubiera tolerado ver insepulto el cadáver de quien nació de mi madre, entonces sí me dolería. Con esto otro, en cambio, no siento dolor alguno. Si a ti te parece que he cometido una locura, tal vez sea un loco ante quien incurro en falta de locura.



Corifeo.- Se ve la casta fiera de un fiero padre en la chiquilla. No sabe doblegarse a la desgracia.



Antígona, Sófocles

martes 10 de julio de 2007

Hume y la crítica a la obra de arte



"Para juzgar correctamente una obra genial hay tantos puntos de vista a tener en cuenta, tantas circunstancias que comparar, y tanta necesidad de conocer la naturaleza humana, que ningún hombre que no posea el juicio más sólido hará nunca una crítica aceptable de tales obras. Y esta es una nueva razón para cultivar el goce de las artes liberales. Nuestro juicio se reforzará con esta práctica; nos formaremos nociones más exactas de la vida, muchas cosas que complacen o afligen a otros parecerán demasiado frívolas para merecer nuestra atención, y poco a poco perderemos esa sensibilidad y delicadeza de pasión que tan incómoda resulta.



Pero quizá haya ido demasiado lejos al decir que un gusto cultivado para las bellas artes extingue las pasiones y nos deja indiferentes ante aquellos objetos que tan perseguidos son por el resto de la humanidad. Tras posteriores reflexiones, creo que más bien mejora nuestra sensibilidad para todas las pasiones delicadas y agradables, al mismo tiempo que deja la mente incapaz de emociones más rudas y turbulentas."

La norma del gusto y otros ensayos. David Hume

lunes 9 de julio de 2007

Elocuencia > Retórica


"Mas yo entiendo que la naturaleza de estos preceptos es tal que los oradores no han conseguido la gloria de la elocuencia siguiéndolos, sino que algunos han observado y recogido lo que espontáneamente hacían los buenos oradores; que, en consecuencia, la elocuencia no ha nacido de la técnica retórica, sino la retórica de la elocuencia.

Técnica que, como ya he dicho, no rechazo. Y si no indispensable para hablar bien, con todo propia de un hombre libre para conocer su esencia. Y una cierta práctica ha de ser asumida por vosotros, por que vosotros ya desde hace tiempo os encontráis en la pista. Mas para los que han de entrar por primera vez en el estadio y quienes han de actuar en el foro como se actúa en el campo de batalla, pueden iniciarse y prepararse con estos ejercicios a modo de entrenamiento".

Sobre el orador, LI 146-147. Cicerón

Ideas y reflexión


" Filaletes.- Las ideas simples que nos llegan por reflexión son las ideas de entendimiento y voluntad, pues nos damos cuenta de ellas al reflexionar sobre nosotros mismos.

Teófilo.- Es dudoso que todas esas ideas sean simples, pues resulta evidente que, por ejemplo, la idea de voluntad incluye la de entendimiento, y la idea de movimiento supone la de figura."


Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano, VI G.W.Leibniz

domingo 8 de julio de 2007

Alejandro y Aristóteles




"Por otra parte, Alejandro tuvo por maestro a Aristóteles, el pensador más profundo y enciclopédico de la Antigüedad, el pensador más profundo de todos los pensadores, incluyendo acaso también los de la Edad Moderna. Él condujo a Alejandro - y esto es histórico - a través de la más profunda metafísica, que muchos de los actuales profesores de metafísica no pueden entender. Así Alejandro, espíritu genial, fue también interiormente libre; su ánimo se elevó al elemento del pensamiento; su naturaleza quedó perfectamente purificada y libertada de otros vínculos de la opinión, de la rudeza, de las vacuas representaciones. Sin prejuicios pudo dejar obrar a su genio. Aristóteles no menoscabó la espontaneidad de esta gran naturaleza; pero le imprimió la profunda conciencia de lo verdadero y con el espíritu genial de su discípulo un espíritu plástico, semejante a a una esfera flotando libremente en el éter.


Alejandro siguió en relación con su maestro durante sus expediciones militares. Pirrón, el fundador de la escuela escéptica, estuvo con él en Asia. Aristóteles compuso para Alejandro un tratado de la monarquía, según Plutarco refiere. Una doctrina de este libro parece haber sido la de que el monarca debía conducirse con los griegos egemonikos y con los bárbaros despotikos.


Una vez Alejandro, disgustado porque Aristóteles hubiera publicado lo que habían tratado entre ambos, reconvino a su maestro; este respondió entonces que su libro tanto era conocido como desconocido. Alejandro era tan digno de Aristóteles como este de su discípulo. Platón no educó a ningún estadista, pero Aristóteles hizo un verdadero rey, que imperó egemonikos sobre su ejército y sobre toda Grecia.


Así educado Alejandro, a los veinte años de edad, se puso a la cabeza de los helenos para conducir la Grecia al Asia. Este segundo Aquiles reúne de nuevo la Grecia en una empresa común. Cierrra la vida griega, como Aquiles la empezara. Concentrando así el poder de Grecia, se volvió hacia el exterior y difundió por Asia la cultura griega. Juntó al país, maduro ya en todas sus técnicas, pero ya sin realidad, bajo nuevas banderas, conteniendo en el interior la excitación todavía existente, para orientarla enseguida hacia la comarca madre, hacia el Oriente. Su fin era castigar las antiguas iniquidades, vengar a Grecia de cuanto Asia le había hecho durante largo tiempo y decidir la antigua discordia y lucha entre el Oriente y el Occidente.

Por un lado, hizo pagar a Oriente el mal que Grecia había sufrido por su culpa; por otro, le devolvió mil veces el bien que representó para Grecia el recibir de Asia los orígenes de la cultura. Alejandro difundió la madurez y elevación de la cultura sobre el Oriente, imprimiendo en el Asia, por él ocupada, el sello, digámoslo así, de un país helénico.

Esta fue su grande e inmortal hazaña, la obra de la más bella individualidad. Alejandro ha sido el más bello héroe individual."


Lecciones sobre la filosofía de la historia universal, pág488 . G.W.F. Hegel

sábado 7 de julio de 2007

Individuo


"El objeto este ensayo es afirmar un sencillo principio destinado a regir absolutamente las relaciones de la sociedad con el individuo en lo que tengan de compulsión o de control, ya sean los medios empleados, la fuerza física en forma de penalidades legales o la coacción moral de la opinión pública. Este principio consiste en afirmar que el único fin por el cual es justificable que la humanidad, individual o colectivamente, se entremeta en la libertad de acción de uno cualquiera de sus miembros, es la propia protección. Que la única finalidad por la cual el poder puede, con pleno derecho, ser ejercido sobre un miembro de una comunidad civilizada contra su voluntad, es evitar que perjudique a los demás. Su propio bien, físico o moral, no es justificación suficiente. Nadie puede ser obligado justificadamente a realizar o no realizar determinados actos, porque eso fuera mejor para él, porque le haría feliz, porque, en opinión de lo s demás, hacerlo sería más acertado o más justo. Éstas son buenas razones para discutir, razonar y persuadirle, pero no para obligarle o causarle algún perjuicio si obra de manera diferente. Para justificar esto sería preciso pensar que la conducta de la que se trata de persuadirle producía un perjuicio a algún otro. La única parte de la conducta de cada uno por la que él es responsable ante la sociedad es la que se refiere a los demás. En la parte que le concierne meramente a él, su independencia es, de derecho, absoluta. Sobre sí mismo, sobre su propio cuerpo y espíritu, el individuo es soberano."

Sobre la libertad, Alianza Ed., pág.68 John Stuart Mill

viernes 6 de julio de 2007

Un español, un italiano, un francés, un inglés, una alemán y un holandés



" El español es serio, callado y veraz. Hay pocos comerciantes en el mundo tan probos como los españoles. Tiene un alma orgullosa y más sentimiento para las acciones grandes que para las bellas. Puesto que en su idiosincrasia hay poco de una benevolencia bondadosa y suave, muchas veces es duro y fácilmente hasta cruel....

El italiano parece que tiene un sentimiento mezclado del de un español y del de un francés. Tiene más sentimiento para lo bello que el primero y más para lo sublime que el último....

El francés tiene un sentimiento preponderante para lo moralmente bello. Es atento, cortés y complaciente. Se hace muy pronto familiar, es bromista y libre en su trato y la expresión hombre o dama de buen tono sólo adquiere sentido pleno para aquél que ha conseguido el correcto sentimiento de un francés....

El inglés es frío al principio de todo conocimiento y se muestra indiferente para con un extraño. Es poco inclinado a los favores pequeños, en cambio, tan pronto como se hace amigo está dispuesto para prestar grandes servicios. Le preocupa muy poco ser ingenioso en el trato o mostrar una presencia cortés, pero sí es en cambio comprensivo y formal....

El alemán tiene un sentimiento mezclado del del un inglés y del de un francés, pero parece que está más próximo al primero y su gran parecido con el último no es más artificial y fingido. Resulta una feliz mezcla en el sentimiento tanto de lo sublime como de lo bello; y si no actúa en lo primero de igual modo que el inglés, ni en lo segundo igual que el francés, supera a ambos en cuanto el alemán reúne a los dos....

El holandés es de un temperamento ordenado y asiduo y, por cuanto sólo mira a lo útil, tiene poco sentimiento para lo que es bello y sublime en el sentido más delicado. Para él un gran hombre significa lo mismo que un hombre rico, en el amigo él entiende que hay un corresponsal y le resulta muy aburrida una visita que no le reporta utilidad alguna. el holandés representa el contraste tanto con el francés como con el inglés, y en cierto modo, es un alemán muy flematizado...."

Observaciones acerca del sentimiento de lo bello y de lo sublime, Acerca de los carácteres nacionales en cuanto se apoyan en el sentimiento diferenciador de lo sublime y lo bello, secciónIV. Immanuel Kant

jueves 5 de julio de 2007

Matices kantianos


"El entendimiento es sublime, el ingenio es bello. La audacia es sublime y grandiosa, la astucia es pequeña pero bella. Cromwell decía que la precaución es virtud de alcaldes.

La veracidad y la sinceridad son sencillas y nobles, la broma y la lisonja complaciente son delicadas y bellas.

La gentileza es la belleza de la virtud. La diligencia en el servicio desinteresado es noble, la finura (politesse) y la cortesía son bellas.

Las propiedades sublimes infunden gran respeto, pero las bellas, amor. "


Observaciones acerca del sentimiento de lo bello y de lo sublime, sección II. Immanuel Kant

miércoles 4 de julio de 2007

Eurocentrismo



"La fuerza vital de Occidente se basa, en última instancia, en lo negativo del pensamiento europeo, en su eterna insatisfacción, en su ávido desasosiego, en sus defectos. La duda, la autocrítica y hasta el odio a sí mismo son su fuerza productiva más importante. El que no podamos adaptarnos a nosotros ni a lo que nosotros hemos producido es nuestra fuerza. De ahí que observemos el eurocentrismo como un pecado de la conciencia. La civilización occidental se alimenta de lo que pone en tela de juicio, bien sean bárbaros o anarquistas, indios o bolcheviques. Y cuando ya no existe un exterior cultural, entonces producimos precisamente a nuestros propios salvajes: freaks tecnológicos, políticos, psíquicos, culturales, morales y religiosos. El caos, el malestar y la ingobernabilidad son nuestra única oportunidad. La desunión hace la fuerza.

Migajas políticas, pág45 , Hans Magnus Enzensberger

martes 3 de julio de 2007

Trasímaco

" Isócrates... puesto que le parecía que el estilo de Trasímaco y Gorgias -los cuales, sin embargo, son recordados como los primeros que encadenaron las palabras según unas reglas de arte - estaba entrecortado en pequeños períodos, y el de Tucídides era aún más suelto y, por decirlo así, no suficientemente redondo, fue el primero que estableció el principio de expresar el pensamiento en una forma más amplia y completar las frases con ritmos más suaves."

Orador, 13, 40 Cicerón

lunes 2 de julio de 2007

Tipos de argumentos


"Hay cuatro géneros de argumentos en la discusión: didácticos, dialécticos, críticos y erísticos. Son didácticos los que prueban a partir de los principios peculiares de cada disciplina y no a partir de las opiniones del que responde (pues es preciso que el discípulo se convenza); dialécticos los que prueban la contradicción a partir de cosas plausibles; críticos, los construidos a partir de cosas que resultan plausibles para el que responde y que es necesario que sepa el que presume tener un conocimiento (de qué manera, empero, se ha precisado en otros textos (Tópicos VIII 5)); erísticos, los que, a partir de cosas que parecen plausibles, pero no lo son, prueban o parece que prueban. Así, pues, acerca de los (argumentos) demostrativos se ha hablado en los Analíticos; acerca de los dialécticos y críticos, en otros textos; de los contenciosos y erísticos, hablemos ahora."

Tratados de lógica (Órganon I), Refutaciones sofísticas 165b 1-10, Aristóteles

domingo 1 de julio de 2007

Pródico de Ceos


"La fama de Pródico de Ceos llegó a ser tan grande, en razón de su sabiduría, que hasta el hijo de Grilo, prisionero en Beocia, asistió a sus debates, presentando (para ello) un garante de su persona. Con ocasión de una embajada suya a Atenas, en su comparecencia ante el consejo, pareció hombre sumamente capaz, a pesar de que su voz era grave y difícil de entender. Solía él seguir los pasos de los jóvenes de familias nobles o de casas pudientes, a fin de procurarse valedores para la caza que practicaba: se dejaba, en efecto, dominar por el dinero y era dado a los placeres. La elección de Heracles, según el discurso de Pródico, de la que ya he hecho mención al comienzo, ni siquiera Jenofonte desdeño interpretarla. ¿ Por qué deberíamos caracterizar el estilo de Pródico, cuando ya lo ha esbozado Jenofonte suficientemente?

Vida de los sofistas 12, Filóstrato